Wednesday, January 4, 2012

Nuestra húmeda historia.

Las gotas de lluvia obedientes de la gravedad, cubrían la ciudad; llena de melancolía y recuerdos, mientras meditaba ¿acaso hay algo más delicioso que quedarse enredada entre los brazos de la mujer que amas?, mirar por la ventana cómo las flores del jardín se cubren de brisa, ese aroma a tierra mojada que se escurre por los orificios más pequeños de las ventanas y le hacen el amor a ese aroma suave y delicado de la madera ardiendo en la chimenea. 

Así es nuestra relación, ardiente y húmeda, dos distintas mujeres compartiendo el más volátil e intenso sentimiento, cada día vale la pena nadar a contra corriente de la mano, para al final del día encontrarnos mojadas, cansadas, plenas, abrazadas y juntas entre sábanas que podrían gritar nuestros nombres, cada pliegue en la piel, cada arruga que aparece en nosotras agrega una página más a la larga historia que seguimos escribiendo.








gracias a Karen Cymerman por los arreglos. 

Tuesday, January 3, 2012

Una noche de asuntos familiares...

Me levanté de entre sabanas blancas de seda, cada pliegue en éstas era una huella de la batalla que entre suaves luces, había transcurrido toda la noche, gemidos y caricias se habían fusionado con la voz de Janis Joplin que sonaba con las mas deliciosas notas del blues.

No podía voltear a la cama y mirarla descansar, tenía tantas emociones encontradas, temblaban mis piernas con tan sólo imaginar las consecuencias de esa noche y al mismo tiempo sonreía a cada tropiezo con su ropa interior, ¿cómo es que había pasado esto? levanté la mirada y justo enfrente de mí una chimenea que parecía estar más fría que la cama, donde encontré una fotografía de la mujer a la que había complacido toda la noche. Se veía preciosa, esa sonrisa, su piel blanca, tersa y su mirada me era tan familiar, parecía que me hubiera mirado toda mi vida y cómo no, si tenía la misma mirada que mi abuelo, que nuestro abuelo. Mi prima, ella era a la primer mujer a la que le hacía el amor. 

Ayer después de la cena familiar no pude contenerme las ganas de besarla, creí que ella saldría corriendo y gritando, por suerte me equivoqué, terminó sugiriendome irnos a mi departamento. Durante la velada hubo una vibra extraña, ella estaba buscando cualquier pretexto para llamar mi atención y obtener el mínimo contacto visual y físico, es más, me pido que le pasara la salsa agridulce ¡y ella la odia! 

Al terminar salimos de la casa de los abuelos con un pretexto muy estúpido que ya ni recuerdo. En el auto, por momentos habían silencios incómodos, no sabíamos qué decir, por suerte a esas horas de la madrugada no hay tráfico. Cuando llegamos a mi departamento, le abrí la puerta del auto y acertó con una sonrisa, al subir abrimos una botella de whisky, puse música, bebimos un poco y hablamos de miles de cosas, menos del beso. Me decidí a tocar el tema, ella se lanzo sobre mis labios y se los robo por completo, después no pude despegarme de ella. Ahora no sé si estoy dispuesta a dejarla...








agradecimientos especiales a Karen Cymerman (no es mi prima).